La explotación petrolera comprende varios ecosistemas en toda la región patagónica y causa el desarrollo de apartadas regiones. La producción petrolera no está libre de accidentes por roturas de oleoductos, provocando daños graves en las áreas alteradas. El hidrocarburo desarmado corre hacia valles, mallines, cañadones y lagunas, y, los perjudica. En la ciudad de Comodoro Rivadavia (principal centro petrolero nacional), se registraron derrames y, a causa de eso, también áreas con disturbios en la vegetación y suelos empetrolados. Por medio de un convenio entre el INTA e YPF S.A. se iniciaron tareas de investigación y experimentación para tratar de recuperar los suelos e iniciar la revegetación. De ahí, se comenzó, en mayo de 1993, con las primeras tareas de labranza de los suelos afectados y extracciones de muestras de suelo para analizar sus características fisicoquímicas. Los suelos se tratan mediante labranza vertical durante 30 – 40 días en un período de 7 meses, para lograr degradar el hidrocarburo y eliminar los componentes livianos del petróleo, que son los causantes de efectos fitotóxicos en la vegetación. En parcelas de 10 x 30 m, con 3 repeticiones y distribuidas al azar, se realizaron siembras empleando surcos de 5 y 10 cm de profundidad, y siembra convencional. Se usaron las siguientes especies: Agropyron desertorum, Agropyron cristatum, Pseudorogneria spicata, Elytrigia elongata, Cristesion sp., Bromus coloratus, Psatyrostachys juncea, y plantaciones de arbustos: Atriplex lampa, A. sagitifolia, A. numularia, A. semibacata, y Grindelia chiloensi. La revegetación de estas áreas está cimentada en la degradación del hidrocarburo mediante actividades de labranza, junto a una inmensa actividad microbiana por la flora nativa.Los derrames de petróleo en campos naturales de uso ganadero alteran fuertemente el ecosistema, sobre todo cuando los ambientes son áridos y frágiles. En el sur de la provincia de Chubut y norte de Santa Cruz, la producción petrolera es intensa, y como tal suceden derrames involuntarios que afectan las regiones cercanas. YPF S.A. e INTA Chubut decidieron encarar este problema y, mediante un convenio se programaron tareas de investigación sobre las áreas afectadas, analizando los daños en la vegetación, el suelo y la fauna. Se recolectaron semillas de las especies nativas dominantes de cada lugar, se iniciaron trabajos de campo para lograr rehabilitar los suelos y luego hacer siembras, plantación de arbustos nativos criados especialmente y algunos forestales. Los ambientes áridos están influenciados por lluvias anuales promedio de 180 a 200 mm, con el 70% a 80% de las precipitaciones en otoño d invierno. Los contenidos de petróleos en áreas contaminadas oscilan entre el 13 y 21%. Mediante labores mensuales y durante 7 meses consecutivos, se logró eliminar los compuestos livianos del petróleo derramado que producen efectos de fitotoxicidad, llevando los valores anteriores a menos de 3% y con un alto contenido de sólidos que mejoran la calidad de los suelos. Se logra en estos dos años de duración de los ensayos, el crecimiento de vegetaciones herbáceas, gramíneas, leguminosas, arbustivas y forestales.
EROSIÓN EÓLICA EN SUELOS AFECTADOS POR DERRAMES DE PETRÓLEO
En Patagonia se realiza una intensa actividad petrolera, abarcando diversos ecosistemas, dentro de un amiente árido, con vegetación xerofítica, suelos escasamente evolucionados y con equilibrio de extrema fragilidad. En Comodoro Rivadavia, sobre campos ondulados con dominio de vegetación arbustiva y “coirones amargos”; situados a 600 - 800 m s.n.m., con suelos Haplargid arénico y con alto riesgo de erosión eólica; ocurrieron por derrames por roturas de oleoductos. La empresa para limpiar el área usó equipos viales pesados y se removió toda la capa superficial afectada (30 – 40 cm), quedando la superficie decapitada. Con los frecuentes y fuertes vientos patagónicos se desencadenó un proceso erosivo eólico de gravedad. YPF S.A. solicita al INTA, apoyo tecnológico, iniciándose los estudios para frenar el fenómeno. En mayo de 1993, se realizan tareas de campo, con la finalidad de abrir zanjas de 80 cm de profundidad y 1,20 m de ancho. El propósito es corrugar toda el área afectada, no permitiendo que las partículas del suelo en movimiento por la dinámica de los vientos, lleguen a trasladarse más allá del fondo de las zanjas, y con ello aportar nuevo suelo en este fondo, para realizar siembras de especies vegetales, adaptadas a los ambientes áridos. Un año y medio después, se aprecia una completa retención de de las partículas superficiales del suelo, debido al crecimiento de la vegetación sembrada, y a la aparición entre las interlíneas, de especies colonizadoras de la flora nativa. Se puede mejorar ésta rehabilitación de aquellas áreas mediante la plantación de arbustos nativos e inter siembras de gramíneas y herbáceas adaptadas
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